Durante las primeras semanas del año, cuatro personas fallecieron mientras permanecían bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Estados Unidos. Dos de esos casos corresponden a ciudadanos hondureños, una proporción que ha encendido las alertas de familiares y organizaciones defensoras de derechos humanos, que reclaman investigaciones independientes y responsabilidades claras.
Los decesos ocurrieron entre el 3 y el 9 de enero en distintos centros de detención y hospitales estadounidenses. Además de los dos hondureños, se reportaron las muertes de un ciudadano cubano y otro de origen camboyano. ICE informó que los hechos se produjeron en instalaciones de California, Texas y Pensilvania, aunque en varios casos las causas no han sido detalladas con precisión.
Entre las víctimas hondureñas figuran Luis Beltrán Yáñez Cruz, de 68 años, detenido desde noviembre de 2025 y trasladado a un hospital en California tras presentar un fuerte dolor en el pecho, donde falleció luego de una intervención médica; y Luis Gustavo Núñez Cáceres, de 42 años, arrestado en Houston, Texas, quien murió en un hospital tras complicaciones cardíacas luego de permanecer varios días en cuidados intensivos.
Los otros fallecimientos corresponden a Geraldo Lunas Campos, ciudadano cubano de 55 años, quien murió en un centro de detención en Texas tras presentar problemas de salud mientras se encontraba en aislamiento; y Parady La, un migrante camboyano de 46 años, hallado inconsciente en su celda en Filadelfia y trasladado a un hospital, donde falleció días después. En este último caso, ICE indicó que el detenido recibía tratamiento por abstinencia severa de drogas y sufrió un fallo multiorgánico.
Familiares de los hondureños fallecidos sostienen que sus parientes no padecían enfermedades graves antes de ser detenidos y aseguran que su estado de salud se deterioró durante la reclusión. Denuncian falta de atención médica oportuna y exigen que se esclarezcan las circunstancias en que ocurrieron las muertes.
Las cifras se producen en un contexto de sobrepoblación en los centros de detención migratoria. ICE mantiene actualmente a decenas de miles de personas bajo custodia y, según organizaciones de derechos humanos, el año anterior cerró con el mayor número de fallecimientos registrados en estas instalaciones en casi dos décadas. Diversos informes advierten que el endurecimiento de la política migratoria y el uso extendido de la detención han incrementado los riesgos para la población migrante, incluso para personas sin antecedentes penales graves.
