Tegucigalpa, Honduras. La familia del expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, emitió un contundente comunicado este miércoles para rechazar las declaraciones de Porfirio “Pepe” Lobo Sosa, quien supuestamente vinculó a Hernández con el asesinato de su hijo, Said Lobo, ocurrido en julio de 2022. Según la familia, estas acusaciones son una “campaña mediática basada en mentiras”.
El comunicado subraya que, al momento de la tragedia, Juan Orlando Hernández se encontraba recluido en una prisión federal en Brooklyn, Nueva York, bajo estricta vigilancia, lo que hace materialmente imposible su participación en los hechos. Además, se detalla que la familia era blanco de amenazas de grupos criminales, específicamente la MS-13, según informes de seguridad de julio de 2022 y confirmaciones de altos mandos policiales, incluyendo al entonces ministro Ramón Sabillón.
El documento también cita al Juez Kevin Castel, quien durante la sentencia de Hernández declaró: “Simplemente declaro inequívocamente que, al sentenciar a este acusado, no le atribuyo este asesinato”, respaldando la postura de la familia sobre la inocencia de JOH respecto al crimen de Said Lobo. La familia destacó que nadie sabía que Fabio Lobo, hijo de Pepe Lobo, actuaría como testigo en el juicio contra Hernández, desestimando así el argumento de represalia.
Finalmente, la familia Hernández García exige al Ministerio Público y a la Comisión de Fiscales que investiguen los informes del FBI y la ATIC, recalcando: “Las mentiras no pueden reemplazar a la verdad. Por respeto a las víctimas y al país, exigimos que se investigue con rigor y que se señale a los verdaderos responsables”. El comunicado se da en un contexto de alta tensión política en Honduras, buscando desvincular legal y públicamente a JOH de hechos de violencia doméstica.
