El periodismo deportivo está de luto. José Tomás Vindel Sosa, reconocido comunicador y referente de la crónica deportiva, partió al encuentro del Señor tras enfrentar complicaciones de salud que se agravaron a finales del año pasado.
Vindel fue sometido a una operación delicada, tras la cual los médicos comunicaron a su familia que su tiempo sería breve. Sin embargo, fiel a su carácter reservado y digno, pidió a sus seres más cercanos que no informaran a nadie sobre su estado si llegaba a enfermar. Así lo confirmaron familiares, respetando hasta el final su voluntad de discreción.
Uno de sus más cercanos amigos, manifestó que en diciembre pasado, sostuvieron una conversación que hoy cobra un significado especial, donde acordaron realizar una entrevista semanal vía Zoom para repasar su trayectoria y hablar del deporte que tanto amó. “Yo te aviso, mijo”, respondió con su habitual calidez.
Según el comunicador, manifestó que con su estilo jocoserio que lo caracterizaba, comentó en esa última charla: “Ahora vivo cerca del cementerio, mijo, para que cuando me muera no vayan tan lejos”. Lo dijo sonriendo. Nadie pudo pensar que detrás de esa broma se escondía una premonición.
Después de la operación, su esposa Yamileh informó con esperanza que al día siguiente saldría del hospital. La noticia renovó el ánimo de quienes planeábamos visitarlo. Sin embargo, las llamadas posteriores ya no obtuvieron respuesta. Su teléfono se apagó para siempre, dejando inconclusos los abrazos y las palabras de despedida.
“Nos quedamos con los planes de volverlo a traer a la televisión, con proyectos pendientes y con la ilusión de escuchar nuevamente su timbrada voz narrando las hazañas deportivas que tantas veces vibraron en los hogares”, cerró.
Hoy, colegas, amigos y audiencia recuerdan no solo al periodista, sino al hombre de fe, al amigo cercano y al maestro generoso.
