La Embajada de Israel en Tegucigalpa emitió una nota de prensa en la que advierte que los recientes ataques atribuidos a Irán se están transformando en un conflicto regional con consecuencias globales que también podrían impactar a América Latina. Según el comunicado, una operación militar conjunta entre las fuerzas armadas de Estados Unidos y Israel, iniciada el 28 de febrero de 2026, busca neutralizar lo que califican como amenazas existenciales provenientes del régimen iraní.
De acuerdo con la información difundida, Irán habría realizado ataques indiscriminados contra al menos doce países, incluidos Estados árabes y musulmanes vecinos, teniendo como objetivos aeropuertos civiles, hoteles y edificios residenciales. Además, las agresiones se habrían extendido en los últimos días a Turquía, miembro de la OTAN, y a Chipre, integrante de la Unión Europea, lo que eleva la preocupación internacional sobre la expansión del conflicto.
El comunicado también señala que uno de los objetivos estratégicos sería generar inestabilidad en la región mediante ataques a instalaciones de petróleo y gas, lo que podría provocar un aumento en los precios de los combustibles a nivel mundial. Según la embajada, países como Arabia Saudita, Azerbaiyán, Baréin, Qatar y Emiratos Árabes Unidos se han visto seriamente afectados por estas acciones. Asimismo, se advierte sobre el cierre de facto del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo por donde transita cerca del 20 % del petróleo global.
La nota también menciona que el 2 de marzo de 2026 el grupo aliado de Irán, Hezbolá, que opera desde Líbano, inició ataques con misiles y drones contra zonas civiles. Ante esta situación, autoridades libanesas condenaron las agresiones y anunciaron medidas para prohibir las actividades militares del grupo en el país. El presidente libanés, Joseph Aoun, afirmó que estos ataques buscaban provocar el colapso del Estado libanés y sumirlo en el caos.
Finalmente, la embajada subrayó que los ataques iraníes, ya sea de forma directa o a través de intermediarios, representan una amenaza para la paz global. En ese sentido, Estados Unidos e Israel consideran que la operación militar en curso es una vía para restaurar la estabilidad en Medio Oriente, fortalecer los acuerdos de paz en la región y reducir los riesgos que el conflicto podría representar para Europa y el resto del mundo.

