Una joven identificada como Jamily Cordeiro, de 21 años, fue hallada sin vida en el interior de una vivienda incendiada la madrugada del 25 de marzo en Canoinhas.
Según medios locales, el principal sospechoso del crimen es Antônio Padilha, de 22 años, quien fue detenido horas después a unos 200 kilómetros del lugar tras haber huido.
El hallazgo se produjo luego de que vecinos alertaran a los bomberos sobre un incendio en la vivienda, quienes al sofocar las llamas encontraron el cuerpo de la joven con un corte en el cuello y signos de haber sido parcialmente quemado.
Por esta razón, las autoridades presumen que el incendio habría sido provocado con el objetivo de encubrir el homicidio.
La Policía Civil de Santa Catarina indicó que la casa pertenece a familiares del sospechoso y que, según las investigaciones, este mantenía una relación con la víctima.
Tras darse a la fuga, el sospechoso fue capturado por la Policía Militar en Lindóia do Sul y posteriormente trasladado a una estación policial, donde permanece a disposición de la justicia.
De acuerdo con versiones difundidas por medios brasileños, el detenido declaró que conoció a la joven pocos días antes del hecho y que ambos consumieron alcohol la noche del crimen.
Asimismo, relató que mantuvieron relaciones íntimas, pero que posteriormente se generó una discusión, durante la cual habría resultado herido, lo que derivó en un enfrentamiento.
Según su versión, en medio del altercado utilizó un arma blanca contra la víctima, alegando que actuó en defensa propia.
Finalmente, el sospechoso habría confesado que, tras el hecho, incendió la vivienda y huyó hacia la casa de su madre.
