El expresidente del Banco Centroamericano de Integración Económica, Dante Mossi, advirtió que la situación financiera de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) continúa siendo el principal desafío para las finanzas públicas de Honduras, y afirmó que el nuevo proyecto de Ley de Reactivación Económica y Desarrollo Humano no enfrenta de manera directa ese problema estructural.
El economista analizó el decreto que declara un Estado de Emergencia Fiscal por un período de hasta 24 meses y señaló que el documento carece de disposiciones específicas orientadas a resolver la crisis de la estatal eléctrica, pese a que —según indicó— representa la mayor presión sobre el presupuesto nacional.
A juicio de Mossi, cualquier estrategia seria de saneamiento fiscal debería incluir medidas concretas para reducir pérdidas, mejorar la gestión y revisar la estructura operativa de la ENEE. Sin embargo, sostuvo que el texto presentado no detalla acciones puntuales en ese sentido.
“El decreto no aborda el núcleo del problema fiscal del país, que es la situación de la ENEE”, expresó, al tiempo que cuestionó la ausencia de lineamientos claros sobre cómo se ejecutarán los ajustes anunciados en el marco de la emergencia.
Asimismo, criticó que la iniciativa no precise qué dependencias estatales podrían ser fusionadas, reestructuradas o suprimidas, ni establezca criterios transparentes respecto a posibles reducciones o reorganizaciones de personal dentro del aparato público.
Mossi también afirmó que el Ejecutivo ya dispone de herramientas legales suficientes para implementar reformas administrativas sin necesidad de recurrir a una declaratoria de emergencia fiscal, siempre y cuando exista voluntad política para ejecutar los cambios.
En su análisis, insistió en que declarar un estado excepcional sin un plan detallado podría generar incertidumbre en los mercados y entre los inversionistas, especialmente si no se acompaña de metas verificables y cronogramas de cumplimiento.
Diversos analistas han señalado que durante la actual administración del Partido Libertad y Refundación (LIBRE), las pérdidas acumuladas de la ENEE superan los 52 mil millones de lempiras, reflejando un deterioro sostenido en sus indicadores financieros.
Datos internos de la empresa apuntan a pérdidas cercanas al 38 %, una cifra que compromete seriamente la sostenibilidad del sistema eléctrico nacional y mantiene presión constante sobre las arcas del Estado.
Finalmente, Mossi concluyó que mientras no se atienda de manera estructural la problemática de la ENEE, cualquier intento de estabilización fiscal será incompleto, ya que el peso de la estatal eléctrica seguirá limitando la capacidad del gobierno para invertir en sectores estratégicos como salud, educación e infraestructura.
