La presidenta del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), Anabel Gallardo, emitió un llamado enfático al presidente del Congreso Nacional, Luis Redondo, para que respete los resultados de las elecciones celebradas el pasado 30 de noviembre, en las que 3.8 millones de hondureños ejercieron su derecho al voto.
Gallardo recalcó que la democracia hondureña debe prevalecer y que cualquier intento de desconocer la voluntad popular constituye un riesgo para la estabilidad política y económica del país. “Esa es la democracia hondureña y debe prevalecer”, afirmó.
La dirigente empresarial también hizo un llamado al respeto absoluto de la independencia de los órganos electorales, específicamente el Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal de Justicia Electoral (TJE). Según Gallardo, cualquier interferencia en sus funciones pone en riesgo la institucionalidad y la confianza ciudadana.
“El respeto a los mecanismos electorales es fundamental para garantizar que los procesos se desarrollen con transparencia y legalidad. Honduras necesita certeza y claridad en la administración de sus instituciones”, indicó la presidenta del COHEP.
Gallardo destacó que la voluntad popular no es un asunto negociable ni sujeto a interpretaciones que favorezcan intereses políticos o personales. “La voluntad popular no se cuestiona ni se negocia”, enfatizó, reiterando la importancia de acatar los resultados declarados por las autoridades electorales competentes.
La presidenta del COHEP subrayó que la estabilidad del país depende del cumplimiento de las reglas democráticas y de la cooperación entre los poderes del Estado, así como del compromiso de todos los actores políticos de respetar la institucionalidad.
Asimismo, hizo un llamado a los diputados del Congreso Nacional y a los funcionarios públicos a actuar con responsabilidad y evitar medidas que puedan generar conflictos o afectar la gobernabilidad del país.
Finalmente, Gallardo afirmó que el sector privado continuará promoviendo la legalidad, el respeto a la democracia y la protección de la institucionalidad, destacando que el futuro de Honduras requiere certidumbre, diálogo y respeto a la Constitución.
