Un entendimiento político entre el Partido Liberal, el Partido Nacional y otras fuerzas minoritarias reconfiguró el rumbo del Congreso Nacional y cerró el ciclo de confrontación que marcó el período anterior.
El diputado liberal Jorge Cálix expuso públicamente los alcances del pacto, subrayando que, aunque no prosperó una presidencia liberal, sí se consolidó una agenda común orientada a desmontar prácticas de opacidad, parálisis e imposición que, a su juicio, dominaron la legislatura pasada.
Cálix explicó que las negociaciones se enfocaron en coincidencias programáticas y no en cuotas de poder. Señaló que el objetivo fue priorizar soluciones concretas para la ciudadanía por encima de disputas internas, con una hoja de ruta que permita recuperar la credibilidad del Legislativo y restablecer el equilibrio institucional.
En materia electoral, el acuerdo contempla cambios de fondo para evitar bloqueos y retrasos que han generado desconfianza pública.
Se plantea fortalecer el funcionamiento de los organismos electorales, impedir ausencias injustificadas de sus autoridades y garantizar resultados rápidos y verificables mediante tecnología moderna.
El pacto también aborda reformas constitucionales largamente postergadas.
Entre ellas, la incorporación de la segunda vuelta electoral y la eliminación de mecanismos que concentraron poder en la presidencia del Congreso, como la Comisión Permanente, señalada por aprobar decisiones sin el respaldo pleno del hemiciclo.
En el plano económico y social, se incluyó una agenda de reactivación con énfasis en empleo y desarrollo regional. Particular atención recibió el departamento de Cortés, donde se busca impulsar esquemas de contratación flexible para dinamizar el sector maquilador y generar miles de plazas laborales.
La transparencia ocupa un lugar central en el acuerdo. Los partidos se comprometieron a suprimir figuras cuestionadas como el Fondo Departamental y los subsidios directos a diputados, considerados focos de corrupción y uso discrecional de recursos públicos.
Otro punto relevante es la reorganización interna del Congreso para evitar distorsiones en la representación popular.
Se prohibirá que diputados suplentes de un partido sustituyan a propietarios de otra bancada, práctica que alteró mayorías en votaciones clave del pasado.
Asimismo, el entendimiento incluye reformas para despolitizar instituciones estratégicas del Estado, entre ellas las Fuerzas Armadas, con el fin de impedir su utilización en procesos electorales o disputas partidarias.
Según Cálix, el mensaje de las urnas fue claro: la ciudadanía demanda estabilidad, acuerdos y resultados. En ese sentido, sostuvo que este pacto de 85 votos sienta las bases para un Congreso más funcional, con reglas claras y una agenda enfocada en el interés nacional
Los 10 acuerdos del pacto legislativo:
1. Segunda vuelta electoral: Incorporación del balotaje en la Constitución.
2. Ley de Empleo Parcial: Implementación del esquema 4×3 para generar empleo inmediato, especialmente en Cortés
3. Eliminación del Fondo Departamental: Supresión de un mecanismo señalado por corrupción.
4. Derogación de la Comisión Permanente: Fin a decisiones sin respaldo del pleno.
5. Resultados electorales en dos horas: Uso de tecnología TREP moderna y obligatoria.
6. Reforma a la Ley Orgánica del Congreso: Reducción de facultades concentradas en la presidencia legislativa.
7. Blindaje a consejeros electorales: Medidas para evitar paralización de los órganos electorales.
8. Cero subsidios a diputados: Eliminación de transferencias directas a legisladores.
9. Orden en los curules: Prohibición de suplencias cruzadas entre partidos.
10. Despolitización de las Fuerzas Armadas: Reformas para impedir su uso electoral.
