Un escándalo sacude el turismo en el Everest, guías y personal de trekking introducían deliberadamente bicarbonato de sodio y otras sustancias en la comida o bebida de los turistas, provocando síntomas de mal de altura, diarrea y vómitos. Esta práctica buscaba enfermar a los excursionistas para justificar evacuaciones urgentes.
Una vez los turistas mostraban síntomas, eran presionados para aceptar evacuaciones en helicóptero, muchas veces innecesarias. La complicidad de hospitales y médicos agravaba la situación, ya que los profesionales reportaban condiciones graves que en realidad no existían, como edemas pulmonares o cerebrales, para prolongar los ingresos hospitalarios.
Durante estas estancias, los hospitales administraban medicamentos costosos y realizaban pruebas innecesarias, incrementando los cobros a las pólizas de seguro internacionales. Además, operadores de helicópteros y agencias de viajes recibían comisiones de referencia de miles de dólares por cada turista remitido.
Se documentaron prácticas fraudulentas adicionales, como cobros múltiples por un mismo vuelo o la generación de facturas médicas ficticias, inflando los costos de manera artificial. En total, estas operaciones fraudulentas habrían estafado cerca de 19,69 millones de dólares.
La policía de Nepal ha imputado a 32 personas, incluyendo guías, operadores de helicópteros y directivos hospitalarios, por su participación en este esquema. La investigación expone la magnitud de la corrupción en el turismo de alta montaña y la vulnerabilidad de los excursionistas ante fraudes tan organizados.
