Durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, el secretario de Estado de Marco Rubio emitió un mensaje contundente a los países europeos, instándolos a reformar su rumbo político y estratégico si desean preservar la alianza con Estados Unidos, en una nueva etapa de la relación transatlántica.
Rubio afirmó en su discurso que Estados Unidos y Europa tienen “destinos entrelazados” debido a la historia compartida, pero advirtió que el compromiso de Washington con sus aliados dependerá de cambios sustanciales en las políticas europeas.
El principal diplomático estadounidense subrayó que Washington está dispuesto a reconstruir y fortalecer la alianza, **pero bajo los valores y prioridades promovidos por la administración de Donald Trump, incluyendo enfoques distintos sobre migración, clima y defensa.
Según el análisis de la conferencia, el mensaje de Rubio combinó elementos de apoyo y advertencia: aunque aseguró que EE. UU. no abandonará a Europa, dejó claro que espera una Europa reformada que coincida con las expectativas estadounidenses.
La intervención se produce en medio de tensiones transatlánticas que incluyen desacuerdos sobre políticas de seguridad, comercio y el papel de Europa en su propia defensa, temas que generaron debate entre los líderes presentes en Múnich.
Mientras algunos aliados europeos acogieron el tono más conciliador respecto al discurso del año anterior, otros reafirmaron la importancia de mantener sus valores y autonomía estratégica, sin ceder completamente a las expectativas de Washington.
