Tegucigalpa, Honduras. Durante su mensaje pastoral, Rodríguez Maradiaga expresó su profunda preocupación por el aumento de la violencia y calificó el irrespeto a la vida como una “plaga espantosa” que está golpeando al país. Según el religioso, esta realidad refleja un grave deterioro moral que se manifiesta en homicidios, conflictos sociales y falta de empatía entre los ciudadanos.
El cardenal señaló que la pérdida del valor de la vida humana es consecuencia directa del debilitamiento de los principios éticos, la indiferencia ante el sufrimiento ajeno y la normalización de la violencia, factores que según él están afectando especialmente a niños, jóvenes y familias enteras.
Asimismo, hizo un llamado a las autoridades, líderes comunitarios y a la población en general para asumir una responsabilidad compartida en la construcción de una sociedad más justa, donde prevalezcan el respeto, la solidaridad y la paz, más allá de discursos o promesas.
Rodríguez Maradiaga insistió en que la solución no depende únicamente del Estado, sino también del compromiso individual de cada ciudadano, promoviendo acciones concretas desde los hogares, escuelas e iglesias para fortalecer los valores y frenar la cultura de muerte.
Finalmente, exhortó a los hondureños a no perder la esperanza y a trabajar unidos por un país donde se respete la vida en todas sus formas, subrayando que solo mediante un cambio profundo de conciencia será posible revertir la violencia que hoy golpea a la nación.
