El excandidato presidencial del Partido Liberal, Salvador Nasralla, lanzó duras críticas contra la dirigencia de su partido, a la que calificó como una “cúpula corrupta”, asegurando que ha dado la espalda a la mayoría de los votantes liberales y ha optado por pactar con el Partido Nacional.
A través de su cuenta en X, Nasralla afirmó que cerca de 1.5 millones de liberales que votaron por su candidatura se sienten traicionados al constatar que únicamente un pequeño grupo de la dirigencia partidaria, al que atribuye alrededor de 300 mil votos, está siendo tomado en cuenta por el presidente Nasry Asfura, a quien recordó como perdedor de las elecciones del 30 de noviembre.
El exaspirante presidencial sostuvo que esta fracción del liberalismo representa “el lado oscuro” del partido y actúa de espaldas a las bases, priorizando intereses personales y acuerdos políticos que, según él, dañan gravemente la credibilidad histórica del Partido Liberal.
Nasralla también arremetió contra un grupo de diputados liberales, a quienes calificó como “vendidos”, señalando que su respaldo al Partido Nacional constituye uno de los mayores perjuicios políticos que ha sufrido el liberalismo hondureño.
En su mensaje, advirtió que quienes hoy apoyan al oficialismo terminarán arrepintiéndose, tal como —según su criterio— ocurrió con otros actores políticos que optaron por alianzas cuestionadas.
El dirigente liberal aseguró que, de no comprenderse la magnitud del error político actual, las consecuencias se reflejarán con claridad en las elecciones generales de noviembre de 2029, cuando, dijo, el pueblo pasará factura en las urnas.
Nasralla reiteró que él y el sector mayoritario del liberalismo continuarán luchando desde el Partido Liberal contra lo que considera prácticas corruptas arraigadas en las cúpulas de los partidos tradicionales.
Asimismo, vinculó la crisis política con la pésima calidad de vida que enfrenta la población hondureña, responsabilizando a los constantes robos y malos manejos de los grupos de poder partidario.
Finalmente, aseguró que seguirá siendo, junto a la mayoría del pueblo hondureño, “la piedra en el zapato” de los corruptos, reafirmando su postura de confrontación política frente a las alianzas que, según él, traicionan la voluntad popular.

