Un equipo de especialistas en historia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) logró determinar, tras una revisión exhaustiva de fuentes históricas, la tonalidad original de la Bandera Nacional, uno de los símbolos más representativos de la identidad del país.
El estudio concluye que, desde su adopción oficial en 1866, el pabellón hondureño heredó los colores de la antigua Federación Centroamericana, compuesta por dos franjas azules y una franja central blanca.
De acuerdo con los investigadores, el tono correcto del azul corresponde a un azul turquesa específico, identificado técnicamente con el código hexadecimal #3f888f, una variante cercana al cian dentro de los estándares cromáticos modernos.
Para sustentar este planteamiento, los historiadores recurrieron a archivos y colecciones internacionales, entre ellos el Royal Museums Greenwich, en Inglaterra, donde se conserva una bandera original de la Federación Centroamericana del siglo XIX.
El análisis también se apoyó en documentación histórica localizada en el Archivo Nacional de Honduras, particularmente un escrito oficial del presidente José Trinidad Cabañas fechado el 10 de diciembre de 1853, que aporta referencias claras sobre los materiales y colores utilizados.
En dicho documento se solicita la adquisición de telas específicas para la confección de banderas, mencionando expresamente el uso de tafetán azul celeste y blanco, lo que permite inferir la tonalidad predominante en esa época.
Los investigadores señalan que, tras la disolución de la Federación Centroamericana y a lo largo del siglo XIX, predominó el uso de azules claros, aunque también se documentaron versiones del pabellón con tonalidades más oscuras.
El estudio, desarrollado por Ingris Lagos Soriano, Julio José Méndez y Denis Eduardo Ramírez, reconstruye una línea de tiempo que muestra las distintas variantes de azul empleadas oficialmente entre 1837 y 1891.
Incluso el Himno Nacional aporta pistas simbólicas sobre el color, al describir las estrellas como de “pálido azul”, una referencia poética que refuerza la idea de tonalidades claras en el diseño original.
Evolución del color de la Bandera durante el siglo XX y la etapa contemporánea.
Con el objetivo de estandarizar el diseño del pabellón nacional, el Congreso Nacional reformó en 1949 el decreto original de 1866 y aprobó una nueva normativa que definió con mayor precisión las características de la Bandera.
En esa reforma se estableció que la enseña estaría compuesta por tres franjas horizontales iguales, dos de color azul turquesa y una blanca al centro, con cinco estrellas azules dispuestas en forma de rectángulo, además de fijar las proporciones oficiales.
No obstante, la aplicación práctica del decreto generó confusión, ya que en la práctica muchas representaciones oficiales adoptaron un azul más oscuro, conocido como “turquí”, distinto al azul turquesa mencionado en la ley.
El intelectual Rafael Heliodoro Valle abordó esta discrepancia al señalar que el término “turquesa” pudo haberse interpretado erróneamente como “turquí”, lo que explicaría la divergencia en las tonalidades usadas por el Estado.
Según referencias lingüísticas de la Real Academia Española citadas por especialistas en heráldica, el color “turquí” corresponde a un azul profundo, mientras que el celeste se identifica como una tonalidad mucho más clara.
La investigación fue complementada con el aporte técnico de Fernando Coto, jefe del Departamento de Diseño de la Dirección de Comunicación Estratégica, quien ayudó a traducir los hallazgos históricos a códigos cromáticos precisos.
Los resultados del estudio serán presentados oficialmente a la presidenta de la República, Xiomara Castro, así como a las autoridades de Cultura y Educación, con el fin de promover un uso correcto y uniforme del símbolo patrio.
El análisis también incluye referencias visuales y gráficas de representaciones de la Bandera Nacional utilizadas en el último cuarto del siglo XIX, que evidencian la diversidad cromática existente a lo largo de la historia.

