El 12 de febrero de 2025, Bayron Ruiz, un narcotraficante condenado, se detuvo en una bodega del municipio de Fraijanes, Guatemala, una localidad de unos 60.000 habitantes, reconocida por su producción de café y situada cerca de la capital del país.
Ruiz lucía notablemente delgado. Había perdido una cantidad considerable de peso durante su tiempo en prisión con el objetivo —según diría más tarde— de que “nadie lo reconociera”. Al regresar a su vehículo, lo esperaban sus escoltas, pero también dos sicarios que se movilizaban en motocicletas.
Posteriormente, comenzaron a circular en redes sociales varios videos que mostraban el caos desatado tras el ataque. En uno se escuchan disparos de armas semiautomáticas y se observa un cuerpo tendido en la vía pública. En otro, hombres armados extraen un cuerpo sin vida de una camioneta Lexus SUV gris, lo introducen en la parte trasera de otro vehículo blanco y huyen a gran velocidad.
Al menos dos personas murieron durante el tiroteo: un sicario colombiano, cuyo cuerpo quedó abandonado en la calle, y el propio Ruiz, quien fue declarado muerto tras ser trasladado a un hospital cercano.
Existen diversas teorías sobre su muerte. Las autoridades consideran que pudo tratarse de una transacción de drogas fallida, mientras que otras hipótesis apuntan a una venganza por la cooperación de Ruiz con autoridades estadounidenses como parte de un acuerdo judicial para reducir su condena, o al desenlace de una disputa entre grupos rivales que se arrastraba desde hacía años.
A este misterio se suma un dato clave que pocos conocían: Ruiz fue la fuente de un video difundido por InSight Crime en el que Carlos Zelaya, cuñado de la presidenta hondureña Xiomara Castro, aparece negociando el pago de un soborno con narcotraficantes de alto perfil durante la fallida candidatura presidencial de Castro en 2013.
La divulgación del video sacudió a Honduras. Varios miembros de la familia presidencial, incluido Zelaya, renunciaron a sus cargos, y el episodio provocó tensiones diplomáticas entre Estados Unidos y Honduras en materia de cooperación antidrogas y de seguridad. El panorama se tornó aún más complejo tras el indulto otorgado el 1 de diciembre por el presidente estadounidense Donald Trump al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado por narcotráfico en Estados Unidos.
El escándalo también marcó las elecciones del 30 de noviembre, en las que el partido oficialista Libre enfrentó señalamientos de narcotráfico y corrupción similares a los que, en 2021, debilitaron al Partido Nacional y facilitaron la victoria de Xiomara Castro. En los comicios más recientes, la candidata de Libre, Rixi Moncada, obtuvo el 19 % de los votos y quedó en tercer lugar. El ganador, Nasry Asfura, del Partido Nacional, asumirá la presidencia el 27 de enero.
Los orígenes de la investigación
El 4 de abril de 2022 enviamos una carta a Ruiz solicitándole una entrevista. En ese momento, se encontraba recluido en una prisión del norte del estado de Nueva York. La misiva fue una de decenas enviadas como parte de una investigación iniciada en el otoño de 2019, tras el juicio por narcotráfico de Juan Antonio “Tony” Hernández, exdiputado y hermano del entonces presidente hondureño Juan Orlando Hernández.
El juicio dejó dos conclusiones clave. Primero, que el presidente Hernández también era objetivo de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA). Segundo, que varios testigos clave —líderes del clan de Los Cachiros— habían grabado a políticos y otros narcotraficantes antes de entregarse a las autoridades estadounidenses. Tony Hernández fue condenado a cadena perpetua, y Juan Orlando Hernández sería condenado posteriormente en un juicio separado, antes de recibir un indulto presidencial.
Sin embargo, solo una pequeña parte de esos videos se hizo pública. Las estrictas normas legales sobre el manejo de evidencias dificultaron enormemente su obtención mediante solicitudes de información. Nuestro objetivo no solo era acceder a esos materiales, sino comprender mejor los vínculos entre políticos y narcotraficantes en Honduras. Como parte de ese esfuerzo, antes de la pandemia de Covid-19 enviamos cartas a traficantes hondureños presos en Estados Unidos, así como a otros de Guatemala y México vinculados a redes hondureñas.
Cinco años después de iniciado ese proceso, el 14 de mayo de 2024, recibimos un mensaje de texto desde un número guatemalteco que incluía una foto de la carta enviada a Ruiz.
“Usted me envió esta carta a la prisión”, decía el mensaje.
El siguiente mensaje contenía una captura de pantalla con resultados de una búsqueda en Google sobre Carlos Zelaya, entonces secretario del Congreso Nacional y hermano del expresidente Manuel “Mel” Zelaya, esposo de la actual presidenta Xiomara Castro.
“Si le interesa información del señor, yo tengo algo que puede interesar a los medios de comunicación”, escribió Ruiz junto a la imagen.
En una llamada posterior, Ruiz afirmó que poseía un video de Zelaya y solicitó reunirse con nosotros en Honduras. Sin embargo, Ruiz —quien presuntamente inició su carrera como sicario— tenía fama de extremadamente violento. Se le atribuyen decenas de asesinatos, incluido el de un policía que, según versiones, habría decapitado. Un exnarcotraficante que habló bajo anonimato lo describió como “un psicópata”. Por ello, le pedimos que enviara el material por correo electrónico.
“Se lo voy a mandar y luego le explico bien de qué se trata”, aseguró Ruiz.
Pasaron varias semanas y, pese a reiteradas promesas, el video nunca llegó. Consideramos que quizá tenía miedo o dificultades técnicas para enviar un archivo pesado. Tras evaluar los riesgos, decidimos reunirnos con él en persona. Días después, Jeff abordó un avión rumbo a Honduras.
