La presidenta de la República, Xiomara Castro, emitió un extenso y firme pronunciamiento a través de su cuenta en la red social X, en el que defendió la sanción del Decreto Legislativo No. 58-2025 y solicitó un diálogo directo con el presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, en relación con el proceso electoral hondureño y sus recientes pronunciamientos públicos.
En su mensaje, la mandataria se dirigió directamente al presidente estadounidense, a quien invitó respetuosamente a sostener una conversación “directa y franca” sobre el desarrollo de las elecciones generales en Honduras, señalando que los mensajes difundidos por Trump en la red social X a favor del ciudadano Nasry Asfura influyeron negativamente en el proceso democrático y afectaron a la candidata oficialista.
De manera paralela, Castro explicó al pueblo hondureño las razones que la llevaron a sancionar el decreto aprobado por 69 diputados del Congreso Nacional, mediante el cual se ordena al Consejo Nacional Electoral (CNE) realizar el conteo de votos y actas correspondientes a los comicios celebrados el pasado 30 de noviembre, argumentando que dicha decisión responde a la defensa de la soberanía popular y del orden constitucional.
Como primer fundamento, la presidenta denunció que el CNE se ha negado injustificadamente a escrutar 4,774 actas electorales, las cuales —según indicó— representan el voto de 1,558,689 ciudadanos en los tres niveles electivos. A su juicio, esta omisión desconoce sin causa legal la voluntad de más de un millón de hondureños y constituye una grave violación a la Constitución.
Castro subrayó que su obligación como presidenta es cumplir y defender la Carta Magna hasta el último día de su mandato, el cual reiteró que concluirá el 27 de enero de 2026, “ni un día más ni un día menos”, conforme a lo establecido por la Constitución de la República.
En un segundo punto, señaló que el CNE tampoco resolvió 292 impugnaciones presentadas en tiempo y forma a nivel nacional, relacionadas con presuntas inconsistencias, adulteración de actas, votos planchados, urnas infladas, más de 500 mil votos sin respaldo biométrico, alteraciones del sistema TREP, fraude y compra de votos, dejando —según afirmó— en indefensión a candidatos de los tres niveles electorales.
La mandataria también cuestionó duramente al Tribunal de Justicia Electoral (TJE), al que acusó de actuar en abierta violación de la ley al negar el derecho al conteo de votos y urnas, operando —según su versión— sin integrar debidamente su pleno y resolviendo únicamente con dos magistrados, incluyendo casos como el de la alcaldía del Distrito Central.
En su mensaje, Castro insistió en que más de un millón de electores han quedado en estado de indefensión, al desconocerse el mandato legal que obliga al conteo de todos los votos, actas y juntas receptoras, lo que calificó como un quiebre grave del ordenamiento jurídico electoral.
Dirigiéndose directamente al pueblo hondureño, la presidenta afirmó que la situación actual no representa una crisis de leyes, sino una “crisis de ética, de moral y de valentía democrática”, denunciando lo que consideró una renuncia de los órganos electorales a su deber de garantizar elecciones transparentes, especialmente tras la historia de fraudes que ha marcado al país.
Asimismo, acusó a diputados “auto-convocados” de ser beneficiarios directos de lo que calificó como una traición a la democracia, al negarse —según afirmó— a permitir el conteo de actas y votos, cerrando el paso a la verdad electoral y a la voluntad popular.
Por estas razones, Xiomara Castro sostuvo que sancionó el Decreto Legislativo No. 58-2025 como un acto de “dignidad histórica”, dejando constancia —según expresó— de su apego irrestricto a la soberanía nacional, a la voluntad del votante y al respeto de la alternancia en el ejercicio de la Presidencia.
Finalmente, ante lo que calificó como desinformación y tras el reciente mensaje del Departamento de Estado de los Estados Unidos, la presidenta consideró indispensable reiterar su invitación formal al presidente Donald J. Trump para sostener una audiencia o llamada directa, con el objetivo de abordar la situación electoral de Honduras con responsabilidad, transparencia y respeto mutuo.
