Los restos del reconocido cantautor hondureño Aurelio Martínez, de la etnia garífuna (negra) fueron sepultados el pasado viernes 21 de marzo del 2025, con música en la ciudad de La Ceiba, en el Caribe de su país.
Martínez (56 años), oriundo de Plaplaya, departamento de Gracias a Dios, es una de las al menos doce personas fallecidas el pasado lunes en un accidente aéreo en la caribeña isla de Roatán, que además dejó cinco supervivientes que son atendidos en hospitales públicos y privados en San Pedro Sula, norte.
El artista, que también era ciudadano estadounidense, viajaba de Roatán a La Ceiba, departamento de Atlántida, en un avión bimotor pequeño que, tras el despegue, dio un viraje y cayó al mar, a una profundidad entre 30 y 50 metros, según socorristas que participaron en el rescate de las víctimas del accidente.
La aeronave, que despegó del Aeropuerto Internacional Juan Manuel Gálvez, de Roatán, debió haber aterrizado quince minutos después en el Aeropuerto Internacional Guillermo Anderson, de La Ceiba.
Guillermo Anderson, también cantautor, fallecido a causa de un cáncer en agosto de 2016, es uno de los artistas que marcaron a Aurelio Martínez en sus inicios como músico.
Más tarde, Martínez se enroló con la banda Los Gatos Bravos, de San Pedro Sula, cuyo director, Alfonso Flores, no pudo contener el llanto al conocer la trágica noticia de alguien que fue querido “como un hermano” en el grupo musical.
“Mi madre también quería mucho a Aurelio, no lo podía creer cuando me avisaron que había muerto”, expresó Flores, quien lo admiraba no solo por su canto y promotor de la música garífuna, sino también porque era un maestro tocando la percusión y bailando.
A la ciudad más alegre
Después de la autopsia que le hicieron en San Pedro Sula, los restos de Martínez fueron trasladados a La Ceiba, la ciudad más alegre de Honduras, donde fue velado -desde el miércoles- y sepultado con vítores y música al ritmo de tambores y caracoles.
Centenares de personas asistieron al salón de la Organización Étnico Comunitario (Odeco) para darle el último adiós al mayor exponente de la música garífuna que ha tenido Honduras.
Como político, Martínez fue regidor (concejal) de la Alcaldía de La Ceiba, y diputado (2006-2010) ante el Parlamento hondureño por el opositor Partido Liberal de Honduras.
“Aurelio era un ícono para nuestra comunidad y la comunidad internacional, él ha sido nuestra representación de la cultura, estamos muy agradecidos con el hecho de hoy de darle la última despedida, se ve todo el amor que se le tenía”, dijo a EFE Sixto Martínez, uno de los hermanos del artista fallecido. Agregó que a Aurelio “desde muy pequeño le gustó la música”, que le fue inculcada por sus padres, “porque él tenía ese talento”.
Destacó además que su hermano es “lo más grande que ha tenido la música hondureña” y “por eso”” quedará siempre en nuestra mente, en nuestro recuerdo y nuestro corazón”.