Xiomara Castro, la primera mujer presidenta de Honduras asume hoy

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Al mediodía de hoy jurará como presidenta de la República de Honduras la primera mujer en 200 años y con la peculiaridad de haber sido la más votada en los últimos 11 procesos electorales tras el retorno constitucional.

Con 62 años, Iris Xiomara Castro de Zelaya se convertirá en la cuarta fémina en asumir la titularidad del Poder Ejecutivo en Centroamérica después de Violeta Barrios de Chamorro en Nicaragua (1990), Mireya Moscoso en Panamá (1999) y Laura Chinchilla en Costa Rica (2010).

En 1955 las mujeres hondureñas, tras décadas de lucha, lograron que se les concediera sus derechos a elegir y a ser electas, pero les pusieron una condición: tenían que saber leer y escribir.

Antes de esas fechas no tenían derecho a nada en materia política, más que atender sus hogares y muchas tuvieron que hacerle de padres de familia porque sus maridos las abandonaron para sumarse a los ejércitos de las montoneras. Casada con el expresidente Manuel Zelaya Rosales, con quien procreó cuatro hijos, Castro ocupará la silla que a partir de ayer abandonó el gobernante nacionalista Juan Orlando Hernández, que estuvo dos períodos consecutivos.

Quedará asimismo en la historia de Honduras que una pareja dirigió los destinos del país en períodos distintos. Además, que un partido de izquierda asume el poder.

Los techos derribados

Xiomara Castro cobró mayor notoriedad y popularidad a partir de 2009, tras el golpe de Estado del que fue víctima su esposo.

Lideró a un pueblo que se lanzó a las calles a exigir el retorno de su presidente, que fue expulsado y enviado a Costa Rica. La ahora presidenta aguantó gases lacrimógenos y represión de parte de las fuerzas del orden y en algún momento durmió en las calles, bajo techos de cartón, en la frontera con Nicaragua esperando el retorno de su esposo, cosa que no fue posible en ese momento.

Luego del retorno del derrocado mandatario en 2010, ambos comenzaron a organizar un partido político teniendo como base el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP). Le iban a poner Frente Amplio, pero el defensor de derechos humanos, Andrés Pavón, se adelantó a inscribir este nombre ante el máximo organismo electoral.

Finalmente, en una asamblea en Comayagua le pusieron Libertad y Refundación (Libre) logrando su inscripción legal el 15 de marzo de 2011.

Una lucha dura

Posteriormente, vino la lucha política. Al interior de Libre surgieron nueve corrientes que le dieron el respaldo unánime a la señora Castro para que fuera su candidata presidencial en las elecciones generales de 2013.

Las encuestas la favorecían, según las publicaciones de aquel momento, pero al final el proceso fue ganado por Juan Orlando Hernández con 1,149,302 votos contra 896,498 de Castro. Salvador Nasralla, que incursionaba por primera vez, obtuvo 418,443 sufragios. Para los comicios de 2017, Xiomara Castro nuevamente se postuló y apoyada por seis corrientes ganó fácilmente las primarias de su partido. Pero meses después decidió ceder su candidatura presidencial a Salvador Nasralla en el marco de una alianza en la que también estuvo el Partido Innovación y Unidad (Pinu).

Las elecciones generales fueron ganadas por un estrecho margen por el Partido Nacional con Juan Orlando Hernández a la cabeza, desatándose la crisis política porque la oposición no aceptó el resultado alegando fraude desde el otrora Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Castro y su esposo llegaron a la conclusión de que la lucha tenía que librarse ahora en los organismos electorales hasta lograr que Libre tuviera sus representantes para que defendieran sus derechos.

Como el Congreso controlado por el Partido Nacional no daba muestras de voluntad para este fin, los diputados de Libre optaron por declararse en “insurrección legislativa” hasta lograr que les concedieran el derecho a tener delegados en los entes electorales. Bajo este nuevo escenario, Castro lanzó nuevamente su candidatura presidencial respaldada por seis corrientes. Ganó abrumadoramente las primarias y se enfrentó en las generales al nacionalista Nasry Asfura.

La más votada

Xiomara Castro se convirtió en la más votada de todos los procesos electorales y la que obtuvo la más amplia ventaja en relación con su inmediato perseguidor. Recibió 1,716,793 votos (51.12%) contra 1,240,260 (36.93%) del nacionalista Nasry Asfura, mientras que el liberal Yani Rosenthal sacó 335,762 sufragios (10%). Con este mandato, Castro asume un compromiso con un pueblo que cada vez acude a las urnas con la ilusión de ver cambios y mejorar sus condiciones de vida.

Tras permanecer en la llanura desde 2009, vuelven ella y su familia al poder.