El Congreso de EE UU aprueba el segundo ‘impeachment’ contra Trump

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La Cámara de Representantes de EE UU aprobó este miércoles la apertura de un nuevo juicio político contra el presidente saliente, Donald Trump, en esta ocasión bajo la acusación de «incitación a la insurrección» tras el asalto de la semana pasada al Capitolio de una turba de sus seguidores, que dejó cinco muertos.

Bloques de hormigón bloquean los ejes principales del centro de la ciudad, enormes barreras metálicas rodean muchos edificios federales, incluida la Casa Blanca, y la Guardia Nacional está desplegada en todas partes.

Cada día más aislado en su propio bando, el tempestuoso presidente intentó el martes minimizar el procedimiento impulsado por los demócratas, describiéndolo como una «continuación de la mayor caza de brujas en la historia de la política».

Pocos días antes de su partida a su residencia en Mar-a-Lago, Florida, donde debería comenzar su nueva vida como «expresidente», Trump parece desconectado de lo que está sucediendo en la capital estadounidense.

Ningún republicano de la Cámara de Representantes votó en diciembre de 2019 el «impeachment» a Trump por las presiones a Ucrania para investigar una presunta corrupción de Biden. Y el mandatario salió absuelto del juicio político por el Senado, de mayoría republicana.

Pero esta vez, cinco congresistas habían anunciado su apoyo al «impeachment». Entre ellos, Liz Cheney, una de las líderes de la minoría republicana en la Cámara Baja e hija del exvicepresidente estadounidense Dick Cheney.

«Nada de esto hubiera sucedido sin el presidente», dijo sobre el asalto al Capitolio.

La presidenta demócrata de la Cámara Baja y líder de la mayoría demócrata, Nancy Pelosi, reveló los nombres de su equipo de «fiscales», que serán los encargados de llevar el caso al Senado, dominado aún por los republicanos, para el juicio político.

Más preocupante para Trump y su posible futuro político, es que Mitch McConnell, líder de la mayoría republicana en el Senado, dijo a sus allegados, según reportes del New York Times y CNN, que veía favorablemente el «impeachment», considerando que la acusación es fundada y ayudaría al Partido Republicano a dar vuelta la página de Trump para siempre.

Este hábil estratega, muy influyente y crucial aliado de Trump durante cuatro años, tal vez tenga la clave del resultado de este procedimiento histórico, porque podría alentar a los senadores republicanos a condenar al 45º presidente estadounidense.

Desde Álamo, Texas, Trump, que durante dos meses ha denunciado que le robaron la reelección, intentó el martes adoptar una postura menos agresiva que la semana pasada, llamando a «la paz y la calma».

Pero también se negó a asumir cualquier responsabilidad por la asonada al Capitolio, asegurando que su discurso, en un multitudinario acto con sus seguidores previo al asalto, fue «totalmente apropiado».

Su vicepresidente, Mike Pence, rechazó invocar la 25ª Enmienda de la Constitución que le habría permitido destituir al presidente saliente, declarándolo no apto para ejercer su función.

Pese a esto, la Cámara de Representantes aprobó el martes por la noche una resolución simbólica en la que exhortaba a Pence a reunir al gabinete y apelar a ese mecanismo constitucional.

Aunque lo apoyan algunos legisladores y funcionarios muy leales, Trump está más solo que nunca después de una serie de renuncias de su gobierno y críticas mordaces.

YouTube suspendió temporalmente su canal el martes por la noche y eliminó un video que consideró violaba las reglas de la red social sobre incitación a la violencia. Twitter cerró la cuenta @realDonaldTrump de forma permanente la semana pasada.

Los demócratas tomarán el control de la Cámara Alta el 20 de enero, pero necesitarán convencer a muchos republicanos para lograr la mayoría de dos tercios necesaria para la condena.

El juicio también corre el riesgo de obstaculizar la acción legislativa de los demócratas al comienzo de la presidencia de Biden, al monopolizar las sesiones en el Senado.

Biden prestará juramento el 20 de enero, justo en las escaleras del Capitolio, sede del Congreso.

Criticado por su demora en enviar la Guardia Nacional el miércoles pasado, el Pentágono autorizó el despliegue de 15.000 efectivos para la ceremonia de inauguración.

Originalmente movilizados para brindar apoyo logístico a la policía, sus miembros comenzaron a portar armas el martes por la noche, según constató un fotógrafo de AFP.