Ex reina de belleza: Mi expareja “me puede matar”

0
170

La ex reina de belleza, Gabriela Salazar, denunció que se marcha del país decepcionada del sistema judicial, que no la ha podido proteger de los abusos y amenazas a muerte que viene sufriendo desde hace seis meses de su ex pareja sentimental, Mahfuz Alfredo Hawit.

La ex modelo de 29 años rompió el silencio, para relatar su relación marital, la que describió como color de rosa, al principio, pero que terminó convertida en una auténtica pesadilla.

Durante la entrevista, Salazar se mantuvo tensa y llorando y apenas se relajó cuando recordó que comenzó el modelaje desde chiquita hasta convertirse en Mis Tegucigalpa en 2012, representar a Honduras en Mis Mundo 2015, en China, y ganar el concurso Internacional Costa Maya, en Belice ese mismo año.

Mientras se secaba las lágrimas con las manos dejaba ver un tatuaje en la parte interna de su antebrazo, con un corazoncito en honor a su madre.

Siguiendo su relato, todo comenzó cuando decidió hacer vida marital con Hawit, a sabiendas que tenía denuncias de ser un abusador de sus ex parejas. “Pero al ver aquel hombre que me decía amarme y que me iba a proteger, yo decía ‘a lo mejor son chismes de la gente’ y no le puse atención, pero en vez de amarme comenzó el maltrato”.

PISTOLA Y VIDEOS ÍNTIMOS

A los cinco meses de relación, su marido, con quien se había mudado a un apartamento, comenzó a sacar “las primeras banderas rojas” de agresor. “Se aparecía celoso en todos lados, me llamaba preguntando dónde estás y con quién y cuando menos acuerdo pasó a los insultos, me empujaba, me pegaba en los brazos, me haló el pelo y me decía ‘sos una m… una estúpida, ni como mujer servís, sos una p…”

Aunque soportó varias semanas este maltrato por temor al escándalo público, la ex reina de belleza dijo que decidió separarse cuando su marido sacó una pistola, la cargó y le dijo “si abrís el pico, te mato”.

Además, la sigue chantajeando que publicará videos íntimos que él grabó, algunos sin su consentimiento, cuando la relación entre ambos estaba en pleno vuelo.

“UN CASO MÁS”

Apoyada por su abogada, la joven interpuso la denuncia en agosto de este año ante el Ministerio Público pidiendo una orden de alejamiento para su agresor, que la seguía persiguiendo después que lo dejara en mayo, pero lo que vino fue peor: La fiscal de turno la remitió de mala gana a donde la jueza, advirtiéndole que ese era un caso más de tantos que tenían almacenados por la pandemia.

Así, apenas citaron al acusado a los tres meses, que se cumplieron el martes pasado y cuya audiencia eludió aduciendo que estaba con covid-19, lo que ella supone como una excusa para evadir la justicia.

Durante todos estos tres meses, su ex marido ha seguido su vida normal, armado y buscándola. Además, tuvo que abandonar su trabajo y mudarse a otra casa fuera de la ciudad para protegerse al ver que el sistema no actuó de inmediato.

“ME PUEDE MATAR”

Frente a la frialdad del sistema judicial y la amenaza latente de su agresor, Salazar ha decidido abandonar el país, dejándolo todo, incluyendo sus estudios de mercadotecnia. “Yo me voy del país, o sea, al son de hoy no le han quitado ni el arma, yo ando en la calle y ando como con miedo me siento insegura y vulnerable en todos los aspectos. Lo citaron dentro de dos meses, me puede matar”, agregó.

La ex modelo aclaró que ha recibido protección únicamente de un programa de las Naciones Unidas en Honduras, donde trabaja su padre, y que se transporta en un carro con localizador.

Espera que su denuncia sirva para exhibir las debilidades del sistema judicial y advertirles a las mujeres que están pasando por esta misma situación que no callen más. Como su ex marido es fisiculturista y consejero nutricionista les dijo a las mujeres que asiste que tengan mucho cuidado con él.

 

“Pienso que mi caso no es ni el primero ni el último, tampoco el sistema judicial va actuar de inmediato, porque soy una figura por haber representado al país en eventos importantes, no hay prioridad para nadie. Hay muchas mujeres que me siguen y que quizás están pasando por lo mismo o que lo conocen y desconocen realmente el agresor que es”, subrayó.