Dan último adiós a narcotraficante Tito Montes Bobadilla en Colón

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Los restos mortales de Tito Montes Bobadilla, presunto narcotraficante y miembro del clan Montes Bobadilla, fueron llevados hasta el departamento de Colón, donde se les dará sepultura. Su cuerpo fue recibido como si se tratara de una reconocida personalidad, pues el vehículo de la funeraria que transportó su ataúd fue acompañado por decenas de motocicletas y automóviles.

Las calles de la aldea Francia, en el municipio de Limón, Colón, se llenaron de personas, que con sus bocinas irrumpían el silencio del sector, en apoyo a la familia Montes Bobadilla, que atraviesa momentos difíciles tras la muerte de Tito durante un operativo policial y la captura de su madre, Herlinda Bobadilla, considerada por el Departamento de Estado de Estados Unidos como una mujer líder en el narcotráfico en Honduras.

Aunque inicialmente trascendió que Tito Montes murió en un enfrentamiento armado para evitar ser detenidos, posteriormente se confirmó, a través de una autopsia, que la causa de muerte fue un fulminante paro cardíaco ante la sorpresa del operativo policial, así lo detalló Cristian Nolasco, portavoz de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI).

Tito murió el pasado domingo 15 de mayo, cuando él y su madre estaban siendo detenidos mientras se encontraban internados en una zona montañosa de Colón, según informaron las autoridades. Tanto ellos, como Juan Carlos Montes Bobadilla, hermano de Tito, fueron pedidos en extradición por Estados Unidos por sus presuntos nexos con el narcotráfico; incluso, se ofreció una recompensa de cinco millones de dólares por información que guiara a la captura de cada uno de ellos, es decir, 15 millones en total.

Ese mismo día Herlinda, de 62 años, fue trasladada a la Dirección Nacional de Fuerzas Especiales en Tegucigalpa para guardar prisión preventiva, mientras que el cuerpo de Tito fue llevado a la morgue capitalina para su respectiva autopsia. La fémina solicitó ver a su hijo por última vez antes de ser enterrado y se le autorizó un tiempo de 15 minutos para despedirse de su cuerpo en la sede policial.

Posteriormente, el cadáver del presunto narcotraficante fue llevado a Colón y a través de vides difundidos en las redes sociales se pudo observar cómo más de 100 motorizados y decenas de vehículos custodiaron el carro fúnebre, creando una caravana mortuoria que dejó en evidencia el apoyo con el que contaba en ese sector del país.