Aumento al transporte sería un golpe duro a los bolsillos de muchos hondureños

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íderes sectoriales rechazaron nuevamente el anunciado aumento al transporte público porque golpearía fuertemente el bolsillo de las familias pobres, especialmente, en las grandes ciudades.

“Que Dios nos socorra si se viene ese aumento”, dijo el presidente de la Asociación de Padres de Familia, Andrés Martínez, al referirse a la presión que ejercen los dueños de buses interurbanos, urbanos y taxis.

Los dueños de transporte solicitan un ajuste a las tarifas de hasta cinco lempiras, lo que significaría que el nuevo cobro de buses rápido en la capital pasaría de 11 a 16 lempiras y de 13 a 18 el taxi en la capital. En ciudades del interior como San Pedro Sula, el aumento pasaría 9 a 14 lempiras.

“El incremento a los costos del transporte tendrá un tremendo impacto en la educación de los niños y el padre de familia optará por sacarlo”, agregó Martínez.

“En muchos casos, un padre debe pagar a dos microbuses de ida, lo que significan 22 lempiras; y de vuelta son 44 lempiras. ¿Ajá, y si tiene dos hijos? Son 88 lempiras diarios solo de bus, y con un incremento estaría pagando no menos de 145 lempiras”, estimó Martínez.

Comparó que mientras los transportistas siguen pujando por más tarifa, los padres de familia siguen ganando 100 lempiras diarios. “Que Dios nos socorra si viene esa alza”, recalcó.

El presidente de la Asociación por la Defensa de la Canasta Básica, Adalid Irías, expuso que el aumento no se justifica comenzando por el pésimo servicio de los llamados rapiditos que se aceptaron con la promesa que mejoría en tiempo y comodidad.

“Estos señores transportistas deberían ser más serios a la hora de hacer este tipo de peticiones porque saben que la gente no puede pagar más”, señaló Irías.

Los usuarios no podrían costear las nuevas tarifas que piden los transportistas, según asociaciones del consumidor.

“Y lo peor de todo es que seguimos viendo un pésimo servicio a pesar que cuando introdujera las unidades de rápido dijeron que sería más cómodo y nada esto está pasando”, recalcó.

La dirigencia prepara un paro de labores el jueves a fin de presionar al gobierno para que apruebe la nueva estructura de tarifas pero las centrales obreras consideraron que el gobierno no debe caer en el chantaje.

“Cualquier aumento a las tarifas de transporte golpeará los bolsillos de los trabajadores”, dijo el presidente de la Confederación Unitaria de Trabajadores Honduras (CUTH), José Luis Baquedano.

El sindicalista aconsejó un diálogo entre las partes para buscarle otras soluciones como la revisión de los combustibles y exenciones a la canasta de repuestos para los propietarios de las unidades.

Consideró que el poder adquisitivo de la gente se ha reducido en un 50 por ciento por lo que no resistiría un aumento a las tarifas del transporte público porque dejaría de comprar lo más sagrado que es la comida. “Ahora vienen los transportistas a la carga y todos van a la carga de los salarios de los trabajadores”, agregó.

El ministro de la Presidencia, Ebal Díaz, reiteró que no existe todavía nada concreto para aumento de las tarifas y lamentó que ciertos transportistas se quieran aprovechar de la desinformación que ellos mismos han generado entre los usuarios.

“El gobierno está bien claro en que no va a permitir aumentos arbitrarios en las tarifas del sector del transporte público, eso no es lo acordado con ninguno de los dirigentes serios con quienes seguimos platicando”, agregó.

Por su parte, Nelson Toro, presidente de la Federación de Transporte de Servicios Especia­les de Honduras (Fetraseh), asegu­ró que todavía no están cobran­do de más.

Recordó que días atrás se instaló una mesa de diálogo con representantes del go­bierno, del sector transporte y del consejo asesor del Instituto Hondureño de Transporte Te­rrestre (IHTT) para abordar la problemática.

“No se trata de un incremento del 40%, sino de un ajuste a la ta­rifa. Estamos trabajando por de­bajo de los costos que andan en­tre 14/60 y el pasaje apenas es de 8 lempiras. Sobrevivimos porque nos estamos comiendo la depre­ciación. No compramos unida­des nuevas, ni podemos hacer los mantenimientos”, refirió Toro.

Golpe duro a los bolsillos

Andrés Martínez (Asociación de padres de familia): Un aumento debilitará aún más la economía de los hondureños, misma que ya se ve afectada con el precio del combustible, lo que provoca el encarecimiento de los útiles escolares. Ya hay miles de niños que no van o desertan de la escuela debido a la pobreza, o que solo pueden acudir dos días, porque a sus padres no les alcanza lo que ganan y los mandan a trabajar.

El pueblo no soporta más

Adalid Irías (Asociación de consumidores): El pueblo no soportaría un aumento de este tipo. Primero tienen que hacer una revisión del servicio que prestan, darle seguridad a los usuarios, luego estimar costos para proceder a una revisión de las tarifas, porque de lo contrario ese aumento que piden no se justifica y solo va a golpear los bolsillos de la gente”.

Otra carga más

José Luis Baquedano (presidente de la CUTH): Ese aumento sería otra carga más para miles y miles de hogares pobres  que de por sí ya son debilitados con salarios bajos y haber perdido el 50 por ciento del poder adquisitivo con tantos trancazos a los productos de la canasta básica. Los transportistas deben ser más creativos para dialogar con el gobierno sobre una revisión razonable de las tarifas y buscar mejores opciones como la revisión de los impuestos a los combustibles.

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