Un estudio revela cómo la pandemia de coronavirus afecta a nuestros sueños

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El aislamiento social generalizado, recomendado en unas partes e impuesto en otras desde que se declaró la pandemia del covid-19, ha cambiado el contenido de los sueños, así como otros aspectos de la vida. Un grupo de psicólogos y expertos en neurociencia de Brasil y Estados Unidos estudió 239 reportes de sueños de 67 personas descritos en un lenguaje natural para determinar qué cambios implicó.

Parte de los sueños analizados se remonta al año pasado, mientras que el resto refleja los primeros meses del brote de coronavirus en suelo brasileño (marzo-abril), detallan los investigadores en un artículo publicado el 30 de noviembre en la revista PLOS One.

Los sueños pandémicos mostraron una mayor proporción de palabras de ira, tristeza y también más referencias a la contaminación y la limpieza. Además, los resultados corroboran la hipótesis de un mayor sufrimiento mental, miedo al contagio e importantes cambios en los hábitos individuales relacionados con la vida social.

El estudio utilizó un ‘software’ especial para identificar automáticamente las palabras emocionales en los reportes de los sueños para evaluar qué sentimientos tenían las personas que relataron lo que habían visto y sentido. Al medir sus descripciones en palabras, se descubrió que las realizadas durante el confinamiento eran más largas que las previas a la pandemia.

Los autores admiten que los resultados del análisis pueden ser bastante diferentes en las etapas posteriores, cuando es más probable que la enfermedad y la muerte se hagan sentir más en la vida personal de los relatores. Actualmente se está llevando a cabo un estudio de seguimiento con los mismos participantes.

Merecen un interés científico particular las propias personas que comparten sus sueños pandémicos. Según explica The Conversation, estos individuos pueden ser más propensos a tomar en serio el miedo, la ira y la tristeza que sienten: emociones que a menudo podemos olvidar durante las horas en las que se duerme. Esta capacidad de hablar de los sueños puede ser útil para controlar las emociones, en lugar de sufrir en silencio.