Argentina ofrece ayuda humanitaria a Honduras por las lluvias en Tegucigalpa

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El Gobierno argentino ofreció asistencia humanitaria a Honduras para mitigar el desastre provocado por una cadena de derrumbes en un sector de Tegucigalpa, en donde una vieja falla geológica se activó como consecuencia de las fuertes lluvias que afectan al país, informaron este jueves fuentes oficiales.

El ministro de Exteriores argentino, Santiago Cafiero, ordenó que la Agencia de Asistencia Humanitaria Civil del país suramericano pusiera a disposición del Ejecutivo hondureño los insumos que Argentina tiene “preposicionados” en Panamá, según detalló un comunicado de la Cancillería argentina.

El Gobierno de Alberto Fernández, que ejerce la presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), también formalizó un ofrecimiento de asistencia humanitaria y el envío de pastillas potabilizadoras y desinfectantes.

Casas ACNUR
En este sentido, la Agencia Argentina de Cooperación Internacional y Asistencia Humanitaria – Cascos Blancos (ACIAH) ofreció al Gobierno de Honduras personal especializado en la confección de “casas ACNUR”, además de personal logístico con conocimiento en la gestión de campamentos de personas afectadas y de albergues.

“Actualmente, existen al menos nueve albergues ubicados en el Distrito Central para recibir a quienes han quedado sin hogar, situación respecto de la que Cascos Blancos posee una vasta experiencia tanto logística como de contención psicológica”, señaló el comunicado de Cancillería.

El país centroamericano está siendo afectado por lluvias, las más intensas en el norte y oeste, con inundaciones en partes bajas, lo que ha obligado a entes de protección civil a habilitar albergues para la población.

Alrededor de un millar de personas han sido evacuadas esta semana en Tegucigalpa, mientras que cerca de 300 estaban alojadas hasta el viernes en seis albergues, a las que se suman muchas que se han ido a vivir a casas de familiares o amigos, según las autoridades locales.

Los derrumbes han destruido más de un centenar de casas en al menos tres barrios vecinos conocidos como el Guillén, Nueva Santa Rosa y Cerrito Blanco, situados en el extremo noroeste de la ciudad.