Migrantes: nos engañaron, Estados Unidos no deja pasar familias con niños

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Nos engañaron, Estados Unidos no deja pasar familias con niños

México. Frustrados y engañados se sienten el 100 por ciento de los migrantes que están en la frontera mexicana, porque los coyotes que les cobraron por lo menos 8,000 dólares para cruzar a los Estados Unidos les aseguraron que conseguirían asilo si viajaban con menores.

Sin embargo la realidad es completamente diferente para más de 27 mil hondureños que están en campamentos a lo largo de la frontera norte de México, aguantando frío, hambre y en riesgo a ser secuestrados o víctimas de otros delitos por parte de los grupos del crimen organizado que operan en la zona.

“Realmente a veces pensamos que es fácil, pero no, es muy difícil, por lo menos yo no sabía que la gente la estaban regresando para México, si lo hubiese sabido no me vengo con mi hija y mi esposo, como le digo uno no se espera esto”, manifestó una capitalina que viajó con su esposo y niña de cinco años confiada que conseguiría asilo en los Estados Unidos fácilmente porque viajaba con una menor de edad.

La joven madre detalló que los migrantes albergados en la frontera están atravesando una situación difícil, en especial los niños que sufren situaciones inadecuadas para su edad.

La misma situación está viviendo Reyna Bonilla, una salvadoreña que viajó engañada con sus dos hijas buscando lo que ella llama el sueño americano, sin embargo en el camino se encontró un muro de frustración y dolor.

“No todo es como te lo pintan cuando sales de tu país, el sueño americano es venir a frustrar tus sueños”, expresó la migrante que desde hace meses está en un campamento de ciudad Matamoros, Tamaulipas.

Este es punto bastante conflictivo donde nos pueden secuestrar y siento que no está tan adecuado para estar albergado, no es un lugar donde nosotros podamos tener a nuestros hijos, es una mala decisión estar en ese lugar, porque nos estamos exponiendo a la inseguridad, a las enfermedades de todo tipo, declaró Bonilla.

Víctimas de secuestro

“La verdad ha sido bastante difícil, nunca nos imaginamos arriesgar nuestros niños, nuestras propias vidas porque ha sido bastante duro, inclusive donde estamos (Matamoros), experimentamos cosas muy difíciles, es un lugar donde no hay seguridad, los niños sufren, uno no duerme pensando muchas cosas, no hay seguridad”, declaró Antonio, un padre de familia originario de Tegucigalpa que viajó con su esposa e hijos en julio del año pasado.

Este capitalino y su familia fueron víctimas de secuestro y lo amenazaron que si regresaba a Nuevo Laredo lo iban a matar, sin embargo él tiene que volver a dicha frontera porque ahí tienen la cita con la corte estadounidense.

“Esto nos causa mucha tristeza a muchos hondureños que no quisiéramos vivir esta experiencia, no somos gente criminal somos personas que queremos lo mejor para los niños. Yo no quiero estar así, no es lo que nosotros hemos esperado. La verdad que nosotros creíamos que era seguro que íbamos a entrar a los Estados Unidos”, expresó.

Antonio y su familia están esperando tener la tercera cita en la corte de los Estados Unidos, pero está preocupado porque a todos los solicitantes en la tercera cita les han negado al asilo y después tienen que buscar apelar y esto tiene un costo monetario bastante alto ya que deben contratar los servicios de un abogado cuesta por lo menos 3,000 dólares.

Aquí se sufre

“Aquí se sufre mi hijo se me enfermó, ya no aguanto más, ya me quiero ir para mi casa, allá aunque sea arrocito con frijoles. La persona que me trajo me dijo que estaban pasando con niños y era mentira. Hay que pensar bien las cosas, para mí no es fácil venir, aunque la vida está dura en Honduras, pero por lo menos uno está mejor allá”, expresó Israel originario de San Pedro Sula

María Isabel Jiménez Zúniga (56), originaria de Campamento, Olancho, tiene un año de estar México y cinco meses de estadía en Matamoros, esperando que las autoridades estadounidenses acepten su solicitud de asilo.

“No se vengan, aquí se sufre, además de las cosas uno corre peligro con las malas personas, lo pueden secuestrar, matar y ahí quedar”

Considera que fue un error haber emprendido la ruta migratoria ya que además de estar sufriendo bastantes calamidades, no está segura de obtener el asilo solicitado.

“Aquí nosotros sufrimos porque aguantamos frio, a veces aguantamos hambre y sed. Uno se viene para acá sin saber adónde va pegar de nariz, si va sufrir, yo estoy extrañando el pueblo donde vivía, extraño mucho a mi familia”, expresó tras asegurar que no volvería emprender el camino migratorio.

“Está tremendo estar aquí, porque estar lejos de su familia, cuando llueve aquí se pone bien feo, el niño se me enferma demasiado aquí. Es bastante difícil despertar en las mañanas en el mismo lugar, saber que no puedo estar con mis hijos, ni mi esposo”, manifestó la hondureña Ermis Amaya mientras su hijo de 4 años lloraba por la leche que no le puede comprar.