El Gobierno pretende paritarias “moderadas” sin cláusula gatillo

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Alberto Fernández en la presentación “plan estratégico automotor” Fuente: LA NACION – Crédito: Mauro Alfieri

Después de haber cerrado un acuerdo con empresas y supermercados para contener aumentos y relanzar el programa de Precios Cuidados, el Gobierno redireccionó sus esfuerzos hacia otra variable que considera decisiva en la lucha contra la inflación: los incrementos de salarios.

Con el cronograma de negociaciones paritarias ya abierto, la Casa Rosada pretende que se imponga una tendencia de aumentos “moderados”, muy por debajo de la inflación del año pasado. El destierro de la cláusula gatillo es uno de los objetivos principales del gobierno nacional, en busca de “romper la inercia de indexación”.

“Queremos evitar que haya una carrera psicológica por el porcentaje, que termine recalentando la inflación y neutralizando los aumentos”, dijeron en el sector presidencial de la Casa Rosada. “En este primer trimestre necesitamos calmar la economía”, agregaron. La meta está puesta en mantener las principales variables bajo control de cara a la renegociación de la deuda, que tiene el 31 de marzo como fecha límite.

Esa lógica imperó en el congelamiento del precio de los combustibles, del transporte y de las tarifas de servicios públicos. “Necesitamos mostrar la sustentabilidad de la deuda, y para eso es importante tener una macro ordenada. Eso incluye el tipo de cambio y la estructura de costos”, argumentan en el Gobierno. La prédica ya fue transmitida a empresarios y sindicalistas en el encuentro multisectorial que encabezó Alberto Fernández el 27 del mes pasado.

Con la sensación de que caminan sobre un piso de cristal, funcionarios del equipo económico miran con mucha atención las paritarias de aceiteros y bancarios, que podrían tener definiciones antes de fin de mes. Son las primeras que se celebran cada año y sus números suelen servir de referencia para el resto de las negociaciones. En el Ministerio de Trabajo, en el Ministerio de la Producción y en la Jefatura de Gabinete están trabajando para que los pedidos no tomen en cuenta la inflación de 2019.

Eso mismo pidió Fernández hace una semana a los jefes sindicales. “Que tengan en cuenta la situación y no hagan pedidos desmedidos porque eso repercute en el resultado de la economía”, dijo el 2 de enero, en una entrevista con Radio 10. ¿Cuál es el número que considera razonable la Casa Rosada? Los funcionarios prefieren no hablar de cifras, porque entienden que eso puede operar como una suerte de piso para las negociaciones. Pero conceden en silencio cuando se les sugiere una cifra cercana al 30 por ciento.

Otra paritaria que el gobierno nacional monitorea con mucha atención es la de los docentes de la provincia de Buenos Aires. Las negociaciones en ese distrito suelen ser conflictivas y marcan la pautan de las conversaciones que se abren en todas las provincias. Con el secretario general de Suteba, Roberto Baradel, alineado políticamente con la administración de Axel Kicillof, en el gobierno provincial esperan que la negociación se mantenga por carriles cordiales. Las charlas, más importantes por su escala que las de la paritaria nacional, empezarían recién en 15 días.

En el Ministerio de Trabajo nacional también apuestan a sacar provecho del buen vínculo que existe con la mayoría de los sindicatos. “Las paritarias son libres, como dice el Presidente. Pero el diálogo está abierto con todos”, explicaron en la cartera que conduce Claudio Moroni. El destierro de la cláusula gatillo podría ser el primer gesto de buena voluntad de parte de los gremios, esperan en la Casa Rosada. “Queremos que sepan que si las cosas salen como nosotros esperamos les va a convenir más no atarse a la inflación. La idea es que los salarios le terminen ganando a la inflación”, dan pruebas de optimismo en el sector presidencial.

El objetivo trazado por el Frente de Todos durante la campaña es que los salarios recuperen de forma progresiva los casi veinte puntos de poder adquisitivo que perdieron durante el gobierno de Mauricio Macri. La curva que imaginan en el equipo económico contiene un primer trimestre de “convergencia a la baja de precios y salarios”, para empezar después un leve despegue que favorezca a los ingresos de los trabajadores.

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