“Mi objetivo en el PSG era hacer feliz a Neymar, daba igual cómo”

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Unai Emery desvela en una entrevista cómo fue su relación con Neymar, por qué Zidane es el entrenador ideal para el Madrid y da pistas sobre su futuro.

Días después de anunciar que la temporada que viene no seguirá entrenando al PSG, The Tactical Room publica una entrevista a Unai Emery en la que repasa su etapa en París y sus momentos más importantes, como la relación con Neymar o la eliminatoria ante el Real Madrid.

Su adaptación al PSG: “En cuanto a la gesticulación, me he controlado más. Mi prioridad era adaptarme al equipo. No hace mucho, un periodista le preguntó a Garitano por qué no llevaba traje durante los partidos y Asier dijo que quería adaptarse al club. Leganés es una ciudad modesta en las afueras de Madrid, y para él el traje no le parecía natural en estas circunstancias. En París, me pasó algo similar. Al llegar a París, tuve que adaptarme al PSG y cumplir con ciertas formalidades. Sigo siendo el mismo, pero con algunos matices en mis relaciones con los jugadores, la dirección, el estadio, los aficionados… Reduje mi expresividad en el banco para adaptarme al PSG”.

Idioma: “Afortunadamente, el francés que estudié de pequeño me resultó útil, pero no lo controlo al 100%. Un día escuché a Benítez decir que no podía transmitir todo lo que quería en inglés, y eso me sorprendió porque lo habla a la perfección, pero le faltaba un pequeño porcentaje para conectarse perfectamente con sus jugadores. Mi dominio del francés fue suficiente para explicarme y hacerme entender. Es obvio que una de las razones del éxito de un entrenador es la comunicación y la conexión con los jugadores. Estoy hablando de conexión emocional. Además, tiendo a hablar mucho en un vestuario, aunque es obvio que en el PSG reduje la intensidad de mis discursos al 60%, pero logré comunicarme gracias a lo que estudié siendo pequeño en Hondarribia y lo que aprendí durante estos dos años. Toda mi comunicación con el equipo fue en francés, y creo que nos entendimos bien. El lenguaje no fue una barrera en este proceso”.

El talento del vestuario del PSG: “Cuando uno de mis jugadores tiene una genialidad, siento cierta normalidad. A veces le he hablado a Neymar de esto. Siempre he tenido la costumbre de preparar los partidos para tener éxito, pero cuando tienes a Neymar, a veces no necesitas mucho más: la estrategia es él. Como entrenador siempre tendía a decirles a mis jugadores qué hacer, pero cuando llegas al PSG te das cuenta de que a menudo son los propios jugadores los que eligen la solución más efectiva. Un día le dije: “Ney, hay situaciones de juego que siempre trabajé antes de los partidos y, en tu caso, te las imaginas por ti mismo”.

“Siempre he tenido tres estrategias para las faltas: jugar rápido antes de que el oponente esté organizado; jugar en corto para mover al rival y crear espacios; o jugarlo directo. Pero resulta que al comienzo de la temporada, Neymar acababa de llegar y aún no habíamos tenido la oportunidad de trabajar estas acciones con el que iba a ser nuestro lanzador. Primer partido en casa contra el Tolouse, en un córner, Neymar saca rápido y marca Kurzawa. No habíamos trabajado nada en absoluto. Después le dije a Neymar: “Todo mi trabajo se reduce a tus genialidades”.

“Intento generar mis propias acciones, que el equipo no se acomode mientras espera la genialidad de Neymar, Cavani o Mbappé. Es lo opuesto a mi idea de juego, no quiero ganar de esa manera. Por supuesto, también sirve para ganar, pero no es lo que estoy buscando. Por eso admiro a Guardidola, porque intenta cosas. Crea cosas. Es lo que me gusta: intentar generar mi acción”.

Neymar: “Un día, Jorge Valdano me hizo la siguiente reflexión: “En el Barça, el líder es Messi; en Madrid, es Florentino Pérez; y en el Atlético de Madrid, es Simeone “. Un jugador, un presidente y un entrenador. Cada vez, un perfil de líder diferente. Sé cuándo soy la persona principal en un grupo y cuándo no. Es un proceso que todo entrenador debe vivir e interiorizar, es algo que se aprende con tiempo y experiencia. En cada club debes saber qué papel juegas y qué rol le asignas al resto del grupo. Mi opinión es que en el PSG el líder se llama Neymar. O más exactamente, el líder se llamará Neymar porque se está convirtiendo en uno. Neymar llegó al PSG para ser el líder, para vivir el proceso necesario para convertirse en el número 1 del mundo. En el Manchester City, el líder es Pep. En el PSG, el líder debe ser Neymar”.

“Lo primero que hice esta temporada fue definir cuál era la prioridad. Y fue esto: debo hacer feliz a Neymar. Esto es lo primero, tenerlo feliz. No importa cómo. Tuve muchas discusiones con Neymar sobre esto. Algunas no funcionaron, pero otras tuvieron mucho éxito. En una de ellas hablamos durante 45 minutos a corazón abierto. Fue un momento hermoso. Él me escuchó y pude convencerlo de ciertas cosas”.

La salida de Neymar del Barcelona: “Por gusto, prefiero el Barça de antes, el de Guardiola, pero el actual también es muy bueno, con el concepto de Luis Enrique que retomó y amplificó Valverde con su 4-4-2. Esta es una de las razones por las que Neymar deja el Barça, porque el juego se dirige completamente hacia Messi y Neymar se ve obligado a trabajar para él”.

Los egos: “Lo primero es tener una relación normal a nivel personal. Un entrenador debe tener una relación con un jugador similar a la de un padre con su hijo. A nadie le gusta tener que abroncar a un jugador porque ha hecho algo mal, de igual manera que a un padre no le gusta gritarle a su hijo. Pero, sin embargo, a veces es necesario hacerlo sin perjudicar a la relación personal. Con un hijo es más simple, sabe que después de una reprimenda seguirás siendo su padre queriéndole igual, mientras que un jugador puede decidir marcharse”.

“Creo que controlé bien este aspecto. Mi mayor satisfacción es que después de perder contra el Barça el año pasado y contra el Real Madrid este año, el equipo no se hundió. Hace unas semanas, por ejemplo, jugamos un horrible primer tiempo en Saint-Étienne, pero después del descanso, con un jugador menos, reaccionamos bien y logramos empatar. Un miembro del personal me dijo al final del partido: “Unai, hoy los jugadores han demostrado que estaban contigo. Si no fuera el caso, habríamos perdido”. Y tenía razón. Si el equipo quería matarme, era el momento de hacerlo, todo estaba en nuestra contra. Pero el equipo reaccionó. Esta es mi principal satisfacción, aunque, por supuesto, es algo muy personal que será poco valorado fuera. Por supuesto, no controlo todo. Las dos eliminaciones en octavos de final lo demuestran. Es difícil controlar todos los factores necesarios para dirigir un equipo grande, y aún necesito mejorar”.

“Hace unos meses, un jugador del PSG me dijo: “Este año cambió”. Es evidente. No puedo ser el mismo con o sin Neymar. Experimentamos un proceso de adaptación mutua con el jugador, un proceso que todavía está en marcha. No es algo instantáneo. Entrenar a Messi, Cristiano Ronaldo o Neymar no es fácil: son los mejores del mundo y eso pesa mucho. Debemos adaptarnos a ellos. Guardiola en el Manchester City no tiene una figura importante en la que inclinarse, tiene grandes jugadores que, en el momento de la verdad, se convierten en una figura importante. Y cuando fue necesario tomar decisiones radicales, Pep las tomó, por ejemplo, con Deco, Ronaldinho o Ibrahimovic cuando este último tuvo problemas con Messi. Y al hacerlo, evitó problemas serios”.

Competitividad del PSG: “Ser competitivo es adaptarse al oponente. A veces ganas porque manejas mejor el balón y otras veces tienes que adaptarte y renunciar a tenerlo. Por eso estoy tan agradecido a Guaridola y Simeone, porque son muy competitivos con estilos opuestos. Déjame decirte esto: el PSG jugó bien y ganó. Es posible que haya personas que no lo valoren lo suficiente y crean que es muy fácil. ¿Qué nos pasó? No fuimos competitivos en momentos importantes. ¿Por qué? Porque no tenemos partidos en nuestro campeonato que nos exijan. Ser competitivo es saber cómo sufrir. Sufrir como hacen los equipos de Simeone para ganar o como Pep sufre en Inglaterra. Traté de luchar contra esa comodidad arriesgando mucho, agitando el vestuario. Pero esta agitación a veces ha sido perjudicial para mí”.

“Pep me dijo el año pasado algo fundamental: para ganar la Champions, el Barça tuvo que vivir dos momentos cruciales en su historia. El gol de Bakero en Kaiserslautern y el gol de Iniesta ante el Chelsea. ¡Lo echo en falta en el PSG! Podría haber sido el año pasado cuando perdimos 6-1 ante el Barça. O este año contra el Madrid, pudimos romper ese techo. Al PSG le falta este partido, este momento clave: tener su ‘gol de Bakero’. Incluso siendo inferior, incluso si él no se lo merece. ¡Pero ‘pum’! Marcas y tu destino cambia”.

“¿Cuándo sucederá esto? Es un proyecto sólido, tanto en términos de economía como deportivos. ¿Qué se necesita? Paciencia y experiencia. Mi objetivo era acelerar este proceso. Quería ver si podía, después de tres Europa League consecutivas, dar ese paso extra. No lo logramos, todavía nos faltan cosas. Hay que saber manejar los grandes partidos”.

“El PSG necesita romper este techo, este límite psicológico, pero no está preparado para eso. ¿Por qué Verratti acabó expulsado? Por la frustración emocional que sentía, porque es difícil resistirse a este tipo de frustración. Eso no le hubiera sucedido a un jugador del Madrid o el Barça”.

Presupuesto: “El PSG necesita un tiempo. Al fichar a Neymar y Mbappé, nos presionamos mucho porque ahora somos identificados como un equipo de dinero. De acuerdo, pero el Madrid ha estado haciendo lo mismo durante una década comprando a Cristiano, Bale, Marcelo, Kroos, Modric… Jugadores ya hechos”.

Zidane: “Es el mejor entrenador que el Madrid puede tener. Quizá para otros equipos no sería el adecuado, pero para el Madrid es el mejor y lo demuestra. ¿Puede mejorar? Sin duda, pero sabe cómo manejar al grupo y cómo tenerlos contentos. ¿Podrían mejorar sus jugadores? Sí, porque no siempre son constantes. La comodidad hace que a veces te relajes y pagues el precio en la Liga, por ejemplo. Pero tienen la intensidad que necesitas en la Champions League”.

“Entrenar al Madrid, al Barça o a cualquier gran club consiste en hacer equilibrios. El equilibrio entre hacer felices a los jugadores y al mismo tiempo exigirles el máximo. Por eso el trabajo de Zidane es muy difícil y el trabajo de Guardiola y Simeone tan admirable. Para mí, estos dos últimos son los mejores en los banquillos. ¿Puedo alcanzar yo este nivel? No llego todavía. Creo que puedo llegar a alcanzarlo, pero todavía está muy lejano”.

Partido de ida ante el Madrid: “Para convertirse en un gran equipo, todos tienen que pasar por momentos como estos. El único equipo que no lo necesita, porque ya los pasó hace tiempo, es el Madrid. Este año experimentamos un momento en el que todo pudo cambiar. Fue en el Bernabéu. El Madrid estaba sufriendo, pudimos verlo. Lo hablamos antes del partido: “para que pierdan, deben sufrir”. Nuestro objetivo era asegurarnos de que sufriesen y que no saliesen vivos de ese momento, para darles el golpes definitivo cuando estuviesen en más problemas. Tuvimos la oportunidad en la segunda mitad, con el 1-1. En ese momento estaba muy callado, porque la victoria parecía estar en nuestra mano. Y, sin embargo, ya habíamos hablado que teníamos que tener cuidado con el descanso porque el Madrid siempre lo aprovecha para reconstruirse. En este partido, sucedió todo lo que no queríamos. Últimos minutos de la primera parte, penalti y todo se iguala”.

“Aunque marcasen el 2-1, debes ser capaz de sufrir hasta el final, aferrarte con los dedos a la mesa, sufrir, sufrir otra vez, resistir y asegurarte de que el marcador no va más allá. No matamos cuando pudimos y no sufrimos cuando tuvimos que hacerlo”.

Partido de vuelta: “Por supuesto, el partido de vuelta es otra historia porque el Madrid llegó en condiciones muy favorables. Necesitábamos que el partido se volviera loco, pero no lo conseguimos. Tal vez porque alineé jugadores de control, en lugar de jugadores para acelerar el ritmo. Puse jugadores para controlar los momentos de tensión, pero el partido pidió otra cosa. Para este partido contra el Madrid, necesitábamos la locura de partido que jugamos contra el Barça el año pasado: era necesario romperlo todo. Y que en esta locura, el Madrid se asustase. Logramos conseguirlo en el Bernabéu a veces, pero no a la vuelta”.

Los nervios del entrenador: “Lo administro gracias a la experiencia. Recuerdo los cuartos de final de Europa League con el Sevilla. Habíamos ganado al Athletic 1-2 en San Mamés, pero consiguieron darle la vuelta al partido y llegar a la prórroga. Entonces, Susaeta se plantó solo delante del portero y sentí que esa acción decidiría el resultado del partido. Si anotaba, todo había terminado. Al ver la acción, me repetía: “Normalidad, normalidad, normalidad…” porque Susaeta también podía fallar. Y no marcó. ¡No es fácil hacerlo en ciertas circunstancias!”.

Entrenar a un grande: “Entrenar es muy difícil, y entrenar a jugadores de muy alto nivel aún más. ¿Por qué? Porque poder convencer es fundamental para entrenar. Los jugadores deben creer en ti, ya sea porque tienes un récord, poruqe impones, porque siempre llevas razón… cualquiera que sea la razón, pero deben creer en ti. En los equipos grandes, los jugadores necesitan eso, que el entrenador nunca se equivoque. También es lo que buscan en los equipos pequeños, pero son conscientes de que el margen de error es mayor. Desde fuera parecerá que en un equipo grande podemos permitirnos trabajar menos, pero es todo lo contrario. En equipos como el PSG, ganar es la norma y eso da relevancia a todas tus acciones y palabras”.

Futuro: “Ha pasado muy poco tiempo desde que tomé la decisión y ya empiezo a recibir llamadas telefónicas. Me encanta la competición y, más allá de eso, me siento responsable de mi cuerpo técnico. No lo descarto, pero parece difícil que me tome un año sabático. Algunos pensarán que tengo un estatus importante y que es mejor esperar a un banquillo de mi nivel. Lo entiendo, es un razonamiento lógico, pero en el fondo de mi corazón, tengo la necesidad de entrenar”.

“Quiero escuchar todas las propuestas y luego evaluaré según tres criterios. El primero es el deportivo: quiero seguir jugando en Europa y tener la oportunidad de hacer algo en la liga. Que tenga un proyecto deportivo competitivo. El segundo es la calidad de vida, y el tercero es el factor económico. Si se cumplen dos criterios de tres, puedo aceptar un proyecto”.

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